Mario Run y el eterno debate del precio de las apps

Tras el éxito de Pokemon Go, Nintendo sigue apostando por los dispositivos móviles como plataforma para sus franquicias de éxito, y Mario ha sido el siguiente en aterrizar en las tiendas de apps móviles. ¿Cuál es el problema? Pues que Mario Run no presenta el mismo modelo de negocio que Pokemon Go, y en este caso tras probar tres niveles tienes que pagar el juego completo a un precio de 9.99€ para seguir jugando. Esto ha provocado la furia de muchos usuaros y que la industria y los medios vuelvan a atacarlos con la ya aborrecida frase “es que lo queréis todo gratis”. ¿Pero sabéis qué? Esta vez los usuarios tienen parte de razón.

El problema de Mario Run no es del usuario, sino de la estrategia

Vidaextra ha sido uno de los medios en atacar esta actitud rácana por parte de los usuarios. Según ellos el problema está en que no somos conscientes del esfuerzo que conlleva hacer un juego y que los desarrolladores tienen que comer. Pero es que la función del consumidor es consumir, no saber lo que hay detrás de ese juego. El problema no es que los usuarios quieran que el equipo detrás del juego se muera de hambre, el problema es que Nintendo ha utilizado una estrategia propio del mercado de las consolas tradicionales en un mercado que puede ser similar, pero no lo es.

Es absurdo decir que los usuarios no quieren pagar por juegos. Hemos vivido una de las peores crisis económicas en años y la industria del videojuego no ha parado de crecer. Alcanzó los 92.000.000 millones de dólares en todo el mundo en 2015, y las previsiones para el 2019 son de 18 billones de dólares. La gente está dispuesta a pagar por videojuegos.

Un problema de expectativas

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El problema aquí está en las expectativas de los usuarios desde dos puntos de vista diferentes:

  1. Un problema de comunicación. Muchos usuarios no sabían que en realidad se estaban descargando una demo de tres niveles. Si hubiera estado más claro el daño hubiera sido menor. Pero si te descargas un juego creyendo que es gratis y a los tres niveles te pide que pases por caja para seguir jugando, te sientes engañado y te enfadas, simplemente por una cuestión de expectativas incumplidas. Somos seres emocionales, no somos seres racionales que al instante pensamos “oh, vaya. Debo haberme confundido. Obviamente estos programadores tienen que comer”. Nos cabreamos y nos acordamos de las madres de quien haga falta.
  2. Un problema del precio. Según los datos de la App Store de Apple, el precio medio de los juegos de la tienda es de 0.50€. Ante esta situación es totalmente lógico pensar que un precio de 9,99€ genere rechazo. ¡Qué ojo! No estoy diciendo que el juego no valga los 9,99€. Estoy seguro que será un precio justo para lo que ofrece. Lo que intento decir es que quizá ha sido Nintendo la que se ha equivocado produciendo un juego que cuesta 9,99€ en un mercado que está acostumbrado a pagar una media de 0,50€ por juego. Por poner otro ejemplo, Mountain Valley es un juego que lleva más de 20 millones de descargas y cuesta 2,99€, un precio mucho más cercano a la media y mucho más realista dentro de su mercado. Es cierto que otros juegos como Final Fantasy si pueden llegar a costar 10€ en dispositivos móviles, pero estos juegos a día de hoy no intenan llegar a tanto público (tienen un nicho muy concreto) y no cuentan con el primer problema de comunicación.

Nintendo lleva 30 años en el mundo del videojuego y aquí ha utilizado una estrategia muy clásica que ha funcionado muy bien en el mercado de las consolas tradicionales: una demo gratuita seguida de un desembolso posterior. El modelo que triunfa en las stores de dispositivos móviles es muy diferente: precios muy agresivos, juegos gratuitos con publicidad, o juegos gratuitos con micropagos opcionales. Obviamente Nintendo está en todo su derecho de experimentar y de probar en un nuevo mercado lo que le ha funcionado toda la vida, pero es Nintendo la que tiene que asumir esas consecuencias. Echarle la culpa al usuario porque lo quiere “todo gratis” me parece ser muy corto de miras.

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Se repite el caso Whatsapp

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Esto no es nuevo. Este debate ya surgió cuando Whatsapp, antes de ser adquirida por Facebook, pretendía cobrar 1€ anual a todos los usuarios. Es cierto que 1€ es un precio mucho más económico que el dinero que nos gastábamos en SMS, pero Whatsapp estaba más cerca de la mensajería instantánea (MSN Messenger, Skype, GTalk, los chats…) que de los SMS. El escándalo del euro no fue porque queremos un “todo gratis”, sino porque nunca nadie nos había cobrado por la mensajería instantánea. Por esa razón no valía la excusa del “es que nos gastamos 1€ en cualquier tontería y con esto no queremos”. Ya, cierto, pero es que estamos acostumbrados a pagar 1€ por tonterías, pero a que la mensajería instantánea sea gratis. 1€ era un aumento de un +infinito% respecto al precio anterior.

Casos habrán…

Por supuesto, no todo es blanco o negro. Obviamente habrá gente que jamás pagará por nada y que lo prefiere todo gratis. También habrá casos de gente que se ha acostumbrado al todo gratis, no porque quiere que los trabajadores no cobren por su trabajo, sino porque la industria no ha evolucionado tanto como ellos y han tenido que buscar “modelos alternativos”. Pero sea como sea, es la industria la que tiene que adaptarse a las necesidades del usuario, y no al contrario.  

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